lunes, 28 de abril de 2008

Puede Ser

Si, puede ser. Nueva semana y me encuentro sentado de nuevo delante de este ordenador escuchando esta canción, de la joven Conchita. La verdad que hoy me encuentro como la semana pasada, con ganas de asimilarlo.

Como dice ella, puede ser. Puede ser que aprenda a vivir yo, aunque me equivoque otra vez, puede ser que vuelva a perder , pero la vida me dice que me toca a mi eso de sentirme bien.

Si, creo que debo salir adelante y en vez de abrir una puerta, abra un ventanal. Creo que lo tengo que intentar por todos los que me rodean y me han ayudado a salir adelante.

La verdad que no se si valgo la pena, pero creo que tengo que intentar confiar en mi, pensar en mi y caminar en busca de ese buscado horizonte.

Hoy no te he visto, pero aunque no puedo de dejar de pensar en ti, quiero darte las gracias, aunque nunca pase nada, quiero darte las gracias, porque has sido ese ultimo empujón para salir adelante.

No se si te veré mañana, pasado, pero gracias por todo. Desde mi corazón. De ese corazón que ha cogido las maletas y ha partido con pasos firmes en busca su horizonte perdido.

Puede ser. Conchita.

viernes, 25 de abril de 2008

Agua y Sal


Yo quería ser la flor que acaricia tu pelo
Mucho quería, pero más pudo el miedo
Hoy no hay golpe de timón que desate el enredo.
Poco dormía pero mucho soñaba
Fueron semanas o tal ves fueron días
No supimos donde ir con aquella alegría.

Me encuentro sentado en esta sala, delante de la pantalla del ordenador, dejando que mis dedos desarrollen las ideas que rodean dentro de mi cabeza.
Como casi siempre, rodeado de música. Si, desde hace tiempo, permanezco acompañado de música gran parte del día. Yo siempre digo que cada momento, cada situación, tiene su canción. La canción que escuché nada mas entrar en el aeropuerto, para embarcar a mi etapa en Lanzarote. La que primero escuché cuando termine la carrera. Siempre hay una. Es una de las cosas que mas me gusta.

Pues nada, la canción que escucho es Agua y sal, la cual he dejado un pedacito de ella en la cabecera del texto. Una preciosa balada de Rosario. Una guitarra, una dulce voz gitana transmitiendo esa melodía, ideal para compartir un buen café con una gran compañía.

Estoy aquí sentado en una tarde calurosa. Hoy trabajo toda la tarde y la noche. En mi tarde del hotel rural como yo lo llamo, lo único que tengo en la cabeza eres tú. Hoy no voy al Gym y a lo mejor vas. Ayer no fuiste. Se que no puede ser, que seguro que tienes pareja o yo no soy la persona que tu busques, pero solamente verte me transmite la calma que ahora me alivia las heridas.
Es muy raro. No he dejado de pensar en ti. No debo, ya lo se. Me prometí tiempo. Pero no se lo que me pasa. Te daría todo lo que estuviera en mi mano.

En fin. Seguro que se me pasa.

miércoles, 23 de abril de 2008

Hoy te he conocido


Son las 22.04 de la noche. Con la música de fondo de uno de los cantautores que le ha puesto muchas veces melodía a nuestros sentimientos, como es Juan Luis Guerra con la canción Amapola, me propongo a escribir un cachito de mis sentimientos.

La verdad que poco a poco, intento salir del abismo del cual estoy atrapado. Intento buscar medios, formas de salir adelante.

Que raro me siento. De veras. Hoy sin esperarlo te has acercado a mí y me has hablado. No me lo esperaba. Si, esa chica que era la única que me cambiaba la cara cuando la veía, que me permitía olvidarme por un momento de todo lo que me estaba ocurriendo. Tu mirada tierna y tu cara, me daban calma en este mar revuelto de sentimientos.

La verdad que hablamos unos minutos, pero nos conocimos algo y que casualidad, tenemos cosas en común. Es más, cuando estuvimos hablando, me di cuenta que me transmites muchísima mas calma.

Es lo mas bonito que me ha pasado en las ultimas semanas o incluso en meses. En fin, aunque nunca lo sabrás, pero desde aquí te doy las gracias por ese momento de gloria que me has dado hoy.

En fin, yo no soy la persona por la que te intereses seguro. A veces es mejor conocer a alguien, que estar con la duda de conocerla algún día.

En fin, gracias.

martes, 22 de abril de 2008

Poema La Maleta

Autor: Pedro Lezcano

Ya tengo la maleta,
una maleta grande, de madera:
la que mi abuelo se llevó a La Habana,
mi padre a Venezuela.
La tengo preparada: cuatro fotos,
una escudilla blanca, una batea,
un libro de Galdós y una camisa
casi nueva.
La tengo ya cerrada y rodeándola
un hilo de pitera.
Ha servido de todo. Como banco
de viajar en cubierta,
y como mesa y, si me apuran mucho,
como ataúd me han de enterrar en ella.
Yo no sé dónde voy a echar raíces.
Ya las eché en la aldea.
Dejé el arado y el cuchillo grande,
las cuatro fanegadas de la vieja...
- La hostelería es buena, me dijeron.
Y cogí la bandeja.-
Si señor, no señor, lo que usted mande,
servida está la mesa...
Yo por vivir entre los míos hago
lo que sea.
Vi a las mujeres pálidas del norte
arrebatarse como hogueras
y llevarse las caras como platos
de mojo con morena,
tanto que aquí no dejan ni rubor
para tener vergüenza...
Vi vender nuestras costas en negocios
que no hay quién los entienda:
vendía un alemán, compraba un sueco,
¡y lo que se vendía era mi tierra!
Pero no importa, me quedé plantado.
Aquí nací, de aquí nadie me echa.
(Hasta que el otro día lo he sabido,
y he hecho de nuevo la maleta.)
He sabido que prontovan a venir de afuera
técnicos de alambrar los horizontes,
de encadenar la arena,
de hacer nidos de muerte en nuestras fincas,
de emponzoñar el aire y la marea,
de cambiar nuestros timples por tambores,
las isas por arengas,
las palabras de amor por ultimátums,
por tumbas las acequias...
Si se instalan los técnicos del odio
sobre nuestras laderas,
los niños africanos, desvelados
bajo la lona de sus tiendas,
mirarán con horror las siete islas,
no como siete estrellas,
sino como las siete plagas bíblicas,
las siete calaveras
desde donde su muerte, y nuestra muerte,
indefectiblemente se proyectan.
Yo por mi partecojo la maleta.
La maleta que el viejo
se llevó a las Américas
en un barquillo de dos proas,
¡Qué valientes barquillas atuneras!
Tienen dos proas, una a cada lado,
para que nunca retrocedan.
Vayan a donde vayan siempre avanzan.
¿Quién dijo popa? ¡Avante a toda vela!
Y yo...voy a marcharme, reculando.
Voy a dejar que crezca
sobre esta tierra mía
toda la mala hierba.
Voy a volver la espalda al forastero
que vendrá con sus máquinas de guerra
para ensuciar de herrumbre las auroras,
de miedo las conciencias...
Pensándolo mejor, voy a sacarde la vieja maleta
el libro, la escudilla, la camisa,
la batea,voy a pintar y a barnizar de nuevo
su gastada madera,
voy a quitarle el hilo y a ponerle
la cerradura nueva.
Y con ella vacíame acercaré a la Isleta,
y al primer forastero de la muerte
que llegue a pisar tierra
se la regalo, para siempre suya,
y que la use y nunca la devuelva.
¡No quiero más maletas en la historia de la insular miseria!
Ellos, ellos,que cojan ellos la maleta.
Los invasores de la paz canaria
que cojan la maleta.
Los que venden la tierra que no es suya
que cojan la maleta.
Los que ponen la muerte en el futuro
que cojan la maleta¡
Que cojan la maleta,
que cojan para siempre la maleta!

Horizonte

Después de un breve paréntesis, vuelvo a reflejar mis sentimientos en esta ventana. Ventana en la cual intento transmitir todo lo que mi mente y corazón siente.

Como bien decía mi amiga Anyglo, no es necesario buscar el horizonte, sino dejarlo que venga. No buscarlo por cada rincón del mundo, sino dejar que él llegue. Por ello, he intentado cambiar mi rumbo, mi vida. Creo que estos días he intentado reorganizar todo lo que me rodea y e intentado lanzarme a una nueva vida, y como tu decías, sonreír. Sonreír y que la gente pregunte por qué sonrio.

He intentado cerrar, cambiar el rumbo y espero que lo consiga. Espero Anyglo que un día te pueda decir que estoy muy bien, voy saliendo adelante y soy muy feliz.

Sabes, me vengo un tiempo para este pueblo donde trabajo. Si continúo aquí, en agosto estaré un tiempo en este precioso lugar, relajándome por las tardes, disfrutando de sus encantos y de la gente, que a día de hoy, me muestran su cariño hacia mí.

Todas las mañanas cuando voy llegando, en la bajada antes de llegar al pueblo hay una imagen muy bonita, la que espero reflejar pronto aquí. Es la del mar acariciando las montañas y despidiendo al barco, barco que sale en busca de un horizonte.

Con el anterior correo, que comentaba mi deseo partir, pues después de una reflexión, me acordé de un poema canario de uno de los escritores que tuve la suerte de conocer en persona y compartir una tarde en su casa, como era Pedro Lezcano. Recordé el famoso poema de la maleta. Donde el decidía partir por no tener sitio aquí, pero luego se da cuenta que este es su lugar, Se los dejo para que lo puedan disfrutar.

Ante todo, muchas gracias Anyglo. De corazón, porque no sabes lo que me has ayudado aunque no lo creas.