viernes, 25 de abril de 2008

Agua y Sal


Yo quería ser la flor que acaricia tu pelo
Mucho quería, pero más pudo el miedo
Hoy no hay golpe de timón que desate el enredo.
Poco dormía pero mucho soñaba
Fueron semanas o tal ves fueron días
No supimos donde ir con aquella alegría.

Me encuentro sentado en esta sala, delante de la pantalla del ordenador, dejando que mis dedos desarrollen las ideas que rodean dentro de mi cabeza.
Como casi siempre, rodeado de música. Si, desde hace tiempo, permanezco acompañado de música gran parte del día. Yo siempre digo que cada momento, cada situación, tiene su canción. La canción que escuché nada mas entrar en el aeropuerto, para embarcar a mi etapa en Lanzarote. La que primero escuché cuando termine la carrera. Siempre hay una. Es una de las cosas que mas me gusta.

Pues nada, la canción que escucho es Agua y sal, la cual he dejado un pedacito de ella en la cabecera del texto. Una preciosa balada de Rosario. Una guitarra, una dulce voz gitana transmitiendo esa melodía, ideal para compartir un buen café con una gran compañía.

Estoy aquí sentado en una tarde calurosa. Hoy trabajo toda la tarde y la noche. En mi tarde del hotel rural como yo lo llamo, lo único que tengo en la cabeza eres tú. Hoy no voy al Gym y a lo mejor vas. Ayer no fuiste. Se que no puede ser, que seguro que tienes pareja o yo no soy la persona que tu busques, pero solamente verte me transmite la calma que ahora me alivia las heridas.
Es muy raro. No he dejado de pensar en ti. No debo, ya lo se. Me prometí tiempo. Pero no se lo que me pasa. Te daría todo lo que estuviera en mi mano.

En fin. Seguro que se me pasa.

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