martes, 11 de marzo de 2008

M

Se llamaba m. La conocía desde hacia tiempo, pero solo por teléfono. Nunca la había visto, no sabia como era, ni la edad. Solo lo relacionábamos por motivos laborales. Nunca hablamos de lo personal. Un dia, el destino hizo que quedáramos en una cafetería para conocernos. Si, como una cita a ciegas. Un café, me invento una excusa y me voy, pensé. Pero fue todo lo contrario, pase a no querer irme de allí. Me sentía tan a gusto con esa persona.

Pues eso fue el principio de una relación. Una relación que a pesar de varias cosas como era un ex marido y una niña, yo lache por ella: luché porque aquella persona me hacia sentir lo que en mi vida había sentido. Sus miradas, sus caricias. Todo. No podía dejar de pensar en ella. Cuando yo estaba mal, la necesitaba. Yo soy un obseso del trabajo. Trabajo muchísimo. Siempre esperaba su llamada en el trabajo. La necesitaba. Era como la energía para seguir en el mundo. Pero mi mente se apoderó de mi. Empecé a tener miedo por todo. Por lo que decía el padre de la niña. Por si habían problemas con la custodia. Se me hizo todo muy grande. No podía estar peor. Y me hundí y la deje. Han pasado meses y yo no paro de pensar en ella. Es muy difícil amar locamente a alguien pero no poder con todo el entorno.

1 comentario:

AnyGlo dijo...

Si hay verdadero amor ni el tiempo ni la distancia podrá llenar de olvido lo que habeis vivido!!!